Han pasado y seguimos acumulando miles de asesinatos más, desde que se dio la declaratoria del conflicto armado interno mediante decreto ejecutivo 111 emitido por el presidente Noboa el 9 de enero de 2024 en medio de una escalada de violencia que incluyó ataques armados, motines carcelarios y secuestros, esto permitió al Gobierno movilizar a las Fuerzas Armadas para apoyar a la Policía en operaciones contra grupos del crimen organizado que fueron identificados como organizaciones terroristas.

 Los registros oficiales muestran una realidad compleja: aunque 2026 presenta una reducción frente al mismo periodo de 2025, Ecuador continúa acumulando miles de muertes violentas y algunos meses recientes volvieron a superar los registros del año anterior. Lo que significa que la reducción acumulada durante los primeros meses del año no necesariamente representa una disminución sostenida de la violencia.

La redistribución geográfica de la violencia, es uno de los principales cambios observados durante este año. nueve provincias registraron incrementos de muertes violentas entre enero y julio, y una de estas es El Oro. Machala pasó de 159 homicidios entre enero y julio de 2025 a 280 en el mismo periodo de 2026, 121 casos adicionales.  El comportamiento llevó a especialistas y medios a hablar de una mutación o desplazamiento de la violencia, más que de una desaparición del problema. El Gobierno y la Policía han destacado la reducción acumulada de homicidios durante 2026. Pero expertos y organizaciones han advertido que comparar 2026 únicamente con 2025 puede ocultar el tamaño de la crisis, debido a que 2025 fue el año más violento registrado en Ecuador. El análisis de Human Rights Watch cuestiona algunos aspectos de la estrategia estatal y documenta denuncias de abusos cometidos durante la respuesta de las fuerzas de seguridad al crimen organizado.