Consiste en la irresponsabilidad popular de no darse cuenta, ni saber quién es el ciudadano que vamos a elegir en la papeleta. La constitución y leyes nos da el derecho a votar, pero nosotros somos los responsables de elegir. Ejercer el derecho al sufragio aún a sabiendas que este los llevará al matadero es falta de conectividad neuronal. En las crónicas políticas narradas por la historia, esta es una película más de terror y horror que estamos viviendo porque no solo somos víctimas de delitos de lesa humanidad, si no que con el propio consentimiento del pueblo se permiten actuar con deshonestidad. Porque en una sociedad líquida como en la que vivimos no hay quien tome decisiones sensatas. Construir un estadio y un museo no nos parecen decisiones juiciosas, cuando hacen falta a gritos medicinas e instrumentos médicos en los hospitales, aumentar el presupuesto en educación para escuelas, colegios, y volver a nivelar el presupuesto a las universidades. En la parte estratégica Nacional tiene que atender con urgencia, las cuentas por ingreso de petróleo; mucho más si este subió con la guerra del golfo Pérsico. Sepa usted que la ley de hidrocarburos obliga al estado en materia de energía construir y desarrollar matrices de refinería para no depender de las exportaciones de gasolina ni Diesel y poder cubrir la demanda interna. Tiene que encarcelar a los ladrones de petróleo que se llevan nuestro crudo para venderlo en alta mar, encarcelar a los depredadores de nuestra Amazonía que deforestan y dañan la ecología sacando el oro de las entrañas de nuestro suelo Patrio. Estas y otras acciones deben tomar el Gobierno para que camine por buen sendero nuestra sociedad y no andar jugando alsoldadito en una guerra que solo existe en la cabeza de quienes gobiernan y la de los suyos.